El principio de laicidad permite, en efecto, la coexistencia pacífica de todas las religiones y de quienes no profesan ninguna fe trascendente, pero se olvida, y eso es más que preocupante, que la República laica implica algo más: la escisión entre los asuntos de la fe y los de la política, y con la operación anunciada lo que se produce es una confusión/fusión entre un gobierno y los integrantes de una religión.
AMLO
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Lo inapreciable
Las elecciones, imparciales y equitativas, permitieron la contienda pacífica, institucional y participativa de la diversidad de opciones políticas que coexisten en el país. Se dice fácil, pero fue una construcción reciente la que posibilita que los humores públicos refrenden o castiguen gobiernos, multiplicando los fenómenos de alternancia.
Por mis pistolas
¿Por qué un ejercicio a todas luces atrabiliario es apoyado por personas de buena fe que seguramente no aceptarían avalarlo si lo organizara cualquier otro actor político? ¿Por qué voces que clamaron a lo largo de los años por procesos comiciales auténticos —imparciales y equitativos— están dispuestos a acompañar una “consulta” que no llena —ni se preocupa por ello— ni los menores requisitos para hacerla genuina, ya no digamos legal?