Entre 2009 y 2013 Hugo Hiriart escribió una novela esperpéntica, “El Águila y el gusano”. Se trata de un juego corrosivo que lleva al extremo, a través de la ironía, situaciones y personalidades conocidas. No apela a la recreación realista sino a la exageración intencionada para develar el horror de la vida en común. Una fórmula que conduce a la risa y el espanto.
El persecutor
Una de las peores conductas que se pueden observar, y/o resentir, es la de una persona poderosa que difama, persigue, amenaza. El presidente ni siquiera parece darse cuenta del abuso en que incurre cada vez que descalifica a alguien.
El debate envenenado
Adjetivar a los contrarios es siempre más sencillo que intentar comprender sus argumentos. La descalificación por delante y como sistema, y mejor aún si es ad hominem, permite no tener que detenerse en las explicaciones, las evidencias, las aspiraciones de los otros. Si por su propia naturaleza están desacreditados, si lo que se lee son sus supuestas intenciones perversas, entonces para qué atender sus críticas o sus iniciativas.
¿Identidades?
Hablamos de personas con identidades múltiples y combinadas (como todos), con “marcadores” diversos que las han convertido en lo que son. Nada más y nada menos. Y abrir la puerta a la deshonra o al panegírico por una “identidad” como si fuera total, absoluta y definitiva, conduce indefectiblemente a un tobogán de infamia.
A propósito de la Selección Nacional
¿Por qué la reacción histérica por la derrota de la selección nacional de futbol ante la de Estados Unidos? Avanzo una respuesta tentativa: porque resulta muy difícil aceptar la realidad. Y ello no solamente en el ámbito del deporte.
“No crea lo que ve”
¿Usted cree, como yo, que estamos observando un proceso del que saldrá el candidato de Morena a la presidencia? ¿Que la renuncia de altos funcionarios del gobierno y del Legislativo se dio para participar en dicho proceso? ¿Que las giras que realizarán son para intentar ganar adhesiones de cara a las encuestas que decidirán al candidato? ¿Que las porras, alaridos y matracas para unos y otros son parte de una pre campaña electoral?
¿Por qué no vivimos (aún) en una dictadura?
México no es (aún) una dictadura porque contamos con normas, instituciones, procedimientos y actores que resisten esa pulsión concentradora del poder. Es pertinente reparar en ellos para defenderlos.
¿Acceso o no a la información pública?
Una y otra vez tenemos ejemplos de que a la actual administración no le gustan los contrapesos institucionales, que su supuesta y nunca comprobada buena voluntad no requiere de transparencia, que por ser mayoría en el Legislativo puede hacer lo que quiera, incluso vulnerar a instituciones estratégicas cuyas facultades emanan de la Constitución. En una palabra, una mayoría desbordada proclive a la opacidad y a alinearse a los designios de su jefe.
Martin Amis y su Stalin
Koba el temible, el libro de Martin Amis, tuvo su origen en la indignación: ¿por qué en los círculos intelectuales de occidente existía un trato más benévolo a las dictaduras de izquierda que a las de derecha? Esa ira dio pie a un ensayo encarnizado sobre el terror soviético, centrado, sobre todo, aunque no exclusivamente, en el período stalinista.
El futuro no está escrito
Lo que está en juego y se ha estado jugando en los últimos años en México es si la germinal democracia, que a lo largo de varias décadas y generaciones forjó el país, resistirá las embestidas del autoritarismo presidencial y su coalición.