Eran los años posteriores a 1968. Años de profunda indignación y coraje, pero también de un nutrido y diferenciado activismo en las filas de la izquierda.
El INE y su presupuesto
Hay quienes no ven con buenos ojos la autonomía que ejerce el Instituto y ensueñan una institución alineada con el gobierno. No toman en cuenta que la cualidad fundamental y necesaria del INE es la de ser un organismo que debe ofrecer garantías de imparcialidad a todos los contendientes y que, si ello no sucede, no solo la conflictividad será mayor, sino que lo que debe ser un expediente legitimador de los gobiernos y los legislativos puede trocarse en su contrario.
La responsabilidad propia
Solo somos responsables de lo que hacemos u omitimos hacer. La única variable que un actor político (individual o colectivo) puede controlar es la de su propia conducta. Y es de ella de la que debe dar cuenta. Y, sin embargo, el recurso más utilizado en el combate político es el de atribuir todas las desgracias al comportamiento del adversario.
De la Colina: erudición gozosa
Espero no equivocarme porque acudo a mi memoria: eran los años setenta, casi seguro en el canal 11 (el 22 no existía) y había un programa excepcional de crítica de cine: Emilio García Riera, Tomás Pérez Turrent y José de la Colina desplegaban una erudición gozosa.
Las palabras del presidente
Por sus expresiones parecería que el Presidente añora el mundo de las unanimidades (ficticias), de los medios alineados, sumisos, obedientes; de un poder de mando que ordena mientras los otros se pliegan; de un país monolítico que ha depositado en una sola persona la voluntad y las esperanzas de las “masas”, es decir, de una nación sin disidencia, sin voces disonantes, sin cuestionamientos al poder político.
Impartir justicia
Si una noción (aspiración) se ha abierto paso hasta convertirse en hegemónica es la de la justicia. Por lo menos retóricamente está descalificada la justicia por propia mano y se aspira a que las instituciones del Estado sean capaces de sancionar (y con ello inhibir) conductas consideradas como faltas o delitos. Es al mismo tiempo una condición y una consecuencia de eso que de manera nebulosa llamamos vida civilizada.
La hora de la Corte
Distintos partidos han impugnado la actuación del Congreso de Baja California. Y la Corte, creo, no tienen más que refrendar que las condiciones en las que los ciudadanos fueron a votar, son las que deben prevalecer.
¿Revocación del mandato?
Suena bien, ¿no? Que aquellos que encumbran a un Presidente o a un gobernador —los electores— puedan destituirlo. No obstante, son necesarias algunas anotaciones porque ya sabemos que de “buenas intenciones” (una concesión) está sembrado el camino al infierno. Se trata de consideraciones formales, políticas y de por lo menos dos condicionantes.
Peligrosos tiempos nuevos
Los diferentes países mantienen normas, instituciones, actores y dinámicas que hacen posible la recreación de la diversidad lo que demanda la tonificación del entramado democrático. De la fuerza del mismo depende y dependerá lo lejos que puedan llegar los intentos por erosionar o de plano desmantelar la alicaída democracia. La historia no está escrita, se está escribiendo.
La izquierda y la violencia
Tampoco hay que cerrar los ojos. El compromiso democrático entre algunas franjas de la izquierda parece ser epidérmico. Una cierta fascinación por la violencia (supuestamente purificadora) reaparece de vez en vez. Como si una mala conciencia la acompañara.