Cuando el Presidente quiere aparecer ahora como el garante de la limpieza electoral, no asume que no tiene facultades constitucionales ni legales para ello. (En todo caso está obligado a ser coadyuvante del proceso como lo establecen las normas). Cuando arremete y da la señal para desatar una campaña contra el INE no se hace cargo que el Instituto tiene una misión estratégica y que vulnerarla desde el Ejecutivo puede tener costos mayores.
Monsiváis: Días de guardar
Días de guardar es un collage, un mural recargado sobre los cambios culturales (y las inercias) que modelaban un nuevo espacio público e inéditas sensibilidades sociales. A fin de cuentas, la modernización, inconclusa y ciega, pero tangible, conviviendo con atrasos y desigualdades de todo tipo, generaba conductas, modos de ser, aspiraciones, que chocaban con un mundo institucional y unas costumbres petrificadas, insensibles y aparentemente inexpugnables.
Inmecob: autonomía y prejuicios
A nombre de la austeridad, el gobierno mandaría a sus casas a los actuales consejeros y el Presidente designaría a los nuevos. Un doblete que refrenda la percepción de lo poco que se valora en la presente administración la auténtica autonomía de los órganos constitucionales. Da la impresión que se desea que la voluntad del Ejecutivo no tenga contrapeso alguno, sin apreciar que esos cuerpos colegiados especializados pueden ser coadyuvantes de una mejor política en cada una de sus ramas.
Frenar la violencia
El presente y el futuro inmediato pintan mal. Y la inmensa mayoría lo sabe. Las crisis combinadas de salud y económica están en curso y cada una está dejando su estela de destrucción. La primera sigue incrementando el número de contagiados, hospitalizados y muertos junto con la zozobra que acompaña la vida de millones. Y la segunda significa cierre de empresas de todos calados, ingresos reducidos para cientos de miles y según el Inegi 12.5 millones de trabajos perdidos en abril.
Con el machete
Bajo el argumento de la austeridad, se llama además a que de forma voluntaria los altos funcionarios públicos acepten un descuento en sus percepciones y se les avisa que no tendrán aguinaldo ni ninguna otra prestación. ¿Sabemos o saben siquiera quienes tomaron esta decisión qué tareas dejarán de cumplirse? ¿Cuántos programes quedarán congelados? ¿Qué investigaciones permanecerán inconclusas? ¿Qué compromisos con proveedores se incumplirán? ¿Cuántas y cuáles empresas serán indirectamente afectadas? ¿Qué efecto tendrá sobre la marcha de la economía?
Las izquierdas (un bosquejo)
Se sabe, pero al parecer hay que repetirlo: no existe la izquierda sino las izquierdas. La brújula fundamental de todas es la búsqueda de la igualdad no solo jurídica sino material. Si ello no está en su programa no es izquierda. Pero sus corrientes se generan por la forma en que esa aspiración se articula con otra, la libertad. Igualdad y libertad son los dos grandes valores que puso en acto la modernidad.
¿La hora de los brujos?
En una república laica (como la que dice la Constitución que somos), el pensamiento racional con base en la ciencia debe tener preeminencia sobre las anteriores. Esa vertiente del pensamiento debe acotar, y si se puede derrotar, al oscurantismo. Porque si no, habrá llegado la hora de los brujos.
El arte de discutir (tan maltratado)
Si algo tiene la política democrática es que en ella se discute. Por una sencilla razón: porque los problemas son muchos y los acercamientos a ellos variados y hasta enfrentados. Desde los asuntos más baladíes hasta los fundamentales todos son filtrados por intereses y apreciaciones varias. Ello demanda, entonces, información cierta, compartida, y una fórmula de debate que reúna algunas condiciones si es que se quiere que el intercambio sea medianamente racional y productivo.
El ejecutivo no es el Estado
Confundir lo que es un crédito estatal con la figura presidencial, intentar cercenar facultades de otro poder constitucional y pensar que la lucha contra la corrupción es una tarea personal, es no comprender que lo que requerimos es un Estado fuerte (lo que implica división de poderes, vigilancia de los mismos, apego a la legalidad) y no un Presidente todopoderoso. Que ya sabemos a lo que conduce.
La línea editorial
La idea fundamental de AMLO, si mal no entiendo, es establecer con claridad dos bandos y una vez que están configurados “la línea editorial” debe apoyar a los buenos contra los malos. Y quien define la línea editorial: él. Él encabeza a los Patriotas y quienes se le oponen son los Traidores. Waugh hacía una parodia. Nuestro Presidente lo piensa en serio.