Si no existieran diputados plurinominales, con los resultados de los 300 distritos, tendríamos que la coalición presidencial ocuparía el 62 % de los escaños. Sí, así es. Con el 42.6 % de los votos estarían cerca de tener mayoría calificada de asientos.
El resultado: pluralidad política
Más de la mitad de los ciudadanos apuntados en las listas nominales de electores votaron. Es una buena noticia porque en las tres anteriores “intermedias” no se alcanzó ese porcentaje. Ayudó a ello, sin duda, que fuera una jornada con un número muy grande de comicios locales.
¿La muerte tiene permiso?
Asesinatos y amenazas se multiplican en medio de las campañas electorales. El método que se supone debe servir para erradicar la violencia de la vida política y permitir que la diversidad de opciones pueda competir de manera pacífica, está siendo sacudido por la violencia criminal.
¿Cómo se llama la obra?
Primer acto. Son los años 70. Existe un presidente todopoderoso, a quien, entre veras y bromas, se le considera Guía de la Nación, Árbitro Supremo, Sol que Ilumina el Futuro. En un cuarto plano se encuentran un Congreso dócil, habitado por una mayoría disciplinada a la sagrada sabiduría presidencial y una Corte que en materia política asemeja un rotundo cero a la izquierda.
¿Qué está pasando?
El Presidente está fuera de sí. Aunque pensándolo mejor quizá lo que estamos viendo es la exacerbación de sus rasgos de personalidad. Su intolerancia quizá es producto de que en efecto cree que a través de él se expresa el pueblo, su propensión para mentir a lo mejor se explica porque está convencido de la peligrosa conseja de que el fin justifica los medios, y sus embates contra todo aquel que no comparta sus convicciones se alimenta de la peregrina idea de que existe una sola forma de ver y evaluar las cosas.
¿Desafuero?
Dada la insistencia de algunos voceros del Legislativo en manos de Morena, y luego de aquella resolución negociada e inescrutable de la Corte en torno a la consulta y del intento de ampliar inconstitucionalmente la presidencia de la Corte, nada es seguro. Aunque, hasta donde alcanzo a ver, una vez más estamos ante un dilema que no debería ser demasiado complejo resolver, máxime si hablamos de un tribunal constitucional: o con la Constitución o contra ella.
¿Democracia o autoritarismo?
Creo que no exagero si digo que al presidente le gustaría encabezar una Presidencia no ceñida a la ley, concentradora del poder del Estado y además inescrutable. Es decir, un hiperpresidencialismo sin contrapesos. Y eso tiene un nombre: autoritarismo.
Enseñanzas de Gonzalo N. Santos
La violación flagrante de dictados constitucionales, la embestida sistemática contra todos aquellos que contradigan la voluntad presidencial, el debilitamiento de los contrapoderes que construye nuestro marco normativo, la sumisión de muchos al capricho del presidente, nos remontan a pesadillas ya vividas y que quizá, ingenuamente, creíamos superadas.
Contra el capricho
¿México será una república democrática o una “república del capricho”? El régimen político de nuestro país se está transformando ante nuestros ojos: de una germinal y si se quiere feúcha democracia en un régimen autoritario, unipersonal, porque muchos de los contrapesos diseñados para dividir el poder se están doblegando.
Una recomendación de Machado
Hay otra lógica y esa a lo mejor sí explica el comportamiento del presidente y Morena. Y es por supuesto una lógica no democrática y que por lo que se ve explica no pocas acciones e iniciativas del Ejecutivo y su partido: quieren alinear a todas las instituciones de Estado a la voluntad del gobierno. Y si no pueden, por lo menos intentan “ablandar” a las cabezas de esas instituciones, y si no pueden, los más febriles empiezan a clamar por su desaparición.