Liderazgo indiscutido, intransferible, único. Obediencia ciega de la militancia. Identidad no con un ideario, un programa ni siquiera con el partido, sino con el “líder fundador”. Financiación irregular no necesariamente de los integrantes de la agrupación, sino externa. Pluralidad de corrientes cuya cohesión solamente está dada por el líder, poseedor exclusivo del código de entendimiento del diagnóstico de la situación y la política a seguir.
Contrailustración
La Contrailustración es un movimiento que como su nombre indica se opone a lo que genéricamente se denominó la Ilustración. Una corriente que quiso poner en el centro de las elaboraciones humanas a la razón y el conocimiento. Se trataba (siglo XVIII) de trascender las verdades reveladas y los dogmas derivados de las religiones y las supercherías y engañifas que, sin sustento alguno, modelaban las conciencias de la época. Era necesario asumir las lecciones de la ciencia e intentar inyectarlas en los “mapas mentales” (diría Lechner) de los más; de irradiar las “luces” del conocimiento para “liberar” al ser humano de atavismos y tonterías que le impedían su cabal desarrollo.
¿Dictadura?
El desacato a la Constitución por parte de la autoridad es quizá lo más grave que puede suceder en los marcos de un Estado presuntamente democrático. “La dictadura moderna…se instaura de facto y…la extensión de su poder no está predeterminada por la Constitución: su poder no sufre límites jurídicos”. Eso escribe Mario Stoppino en el Diccionario de política de Bobbio y Matteucci.
El futuro de nuestras democracias
No se trata de cerrar los ojos ni de reiterar solamente lo que es cierto: que la democracia es un régimen superior al resto “porque protege las libertades y los derechos individuales y colectivos”, sino de reconocer que problemas estructurales de larga data (digo yo: la desigualdad, la pobreza, la violencia, la corrupción y súmele usted) han restado apoyo a las democracias y son tierra fértil para la emergencia de liderazgos políticos autoritarios.
Unidad y pluralidad
El actual gobierno fue electo de manera legal y legítima. Y la cabeza del mismo se comprometió a respetar la Constitución y las leyes. No es (o no debiera ser) un gobierno silvestre, donde la voluntad del presidente se encuentre por encima de las normas. Y, sin embargo, han tomado ese camino.
Prisión preventiva y Guardia Nacional
¿La Suprema Corte puede declarar anticonstitucional un artículo que se encuentra en la Constitución? Quizá el sentido común responda mecánicamente que no. Pero si mal no entiendo el asunto no es tan sencillo. Dado que se trata de un cuerpo normativo integral, teóricamente puede darse el caso que una disposición distorsione alguno de los pilares en los que se sustenta la llamada Carta Magna.
Gorbachov. 1988
La muerte de Mijaíl Gorbachov ha desatado un sinfín de artículos de opinión. Y no es para menos. Fue la figura más relevante del esfuerzo por reformar, desde dentro, un régimen totalitario y esclerotizado. Su política no solo modificó la vida de millones, sino la geopolítica mundial. La siguiente es una microestampa de aquellos tiempos.
Desigualdad
México es un país abismalmente desigual en términos económicos y sociales y ello impacta todas las fórmulas de nuestra convivencia. Es un problema y un reto en sí mismo, pero además modela una sociedad con un déficit de cohesión social, generadora de relaciones sociales tensas y conflictivas. Nuestro cambio democratizador no se acompañó de la atención que merecía la cuestión social, y ahora —más allá de lo que se diga desde el gobierno— no existen políticas eficaces para atender esa fractura social.
¿Construir democracia o debilitarla?
Las ocho reformas electorales que refundaron el sistema electoral tuvieron como motor a las oposiciones y sus exigencias. Fue un proceso progresivo y sinuoso que logró construir instituciones imparciales y condiciones de equidad en la competencia. Veamos un repaso a vuelo de pájaro.
Y mi palabra es la ley
El reiterado desprecio a las normas que se comprometió a cumplir es una de las caras más siniestras de un gobierno que supone que sus “buenos” deseos son superiores a la ley. Y esa cara solo puede producir incertidumbre, abusos, perplejidad y desorden. La idea de que la justicia es superior a la ley sin comprender que la única justicia digna de ese nombre es la que se hace en el marco de la ley, creer que su voluntad está por encima de las normas, tratar de someter a los otros poderes constitucionales a su capricho, está transformando a un gobierno electo democráticamente en un gobierno despótico.