El periférico de la ciudad de México es:
- Un cinturón citadino incompleto,
- Promesa de velocidad,
- Hábitat natural del automóvil,
- Esperanza de los traslados sin embotellamientos,
- Patria del cemento,
- Línea más rápida entre dos puntos, en teoría,
- Fórmula para evitar las serpenteantes calles,
- Huérfano de semáforos,
- Estandarte de la modernidad,
- Anuncio de los nuevos tiempos,
- Espacio de concentración,
- Tumulto a las horas pico,
- Sistema de circulación taponado por el número,
- Escuela de neurosis,
- Infierno,
- Adornado por baches inclementes,
- Fotografía de la sociedad de masas,
- Paradoja de la movilidad inmovilizada,
- Oferta defraudada,
- La cantidad modificando la calidad,
- Receptáculo de la marabunta feroz,
- Metáfora de nuestra convivencia,
- Tapete para la meditación profunda o ring para combates feroces,
- Concierto desafinado de claxons,
- Hamaca arrulladora para los que no tienen prisa,
- Magnífico, cumplidor, a las tres de la mañana,
- Monumento a la ciudad que fue,
- Cementerio de lo que nació como novedad,
- Apuesta por el transporte privado,
- Antítesis de lo público,
- Augurio evanescente,
- “Camino de ayer”, como la canción,
- “Vereda tropical”, ídem,
- “Lo que ayer fue no será”, para seguir con la música,
- “Caminito de la escuela, vamos todos a llegar”…tarde,
- Disfrutable, como las almorranas,
- Peor es nada,
- Costo del progreso,
- Epopeya ingenieril,
- Acicate del crecimiento,
- Polvo de aquellos lodos,
- Junto a los multifamiliares, estampa del porvenir, a mediados del siglo pasado,
- Destino inexcusable para el defeño,
- Laberinto sin serlo,
- Pantano peligroso,
- Límites de velocidad optimistas (80 kilómetros por hora dicen los anuncios),
- Sobrecalentamiento vehicular y humano,
- En el extremo de la desesperación, nauseabundo, como ostiones descompuestos,
- La ilusión de la celeridad que se muerde la cola,
- Y sin embargo, se mueve.
Agosto de 2014