EL CINE MEXICANO: UNAS DE CAL, OTRAS DE ARENA
José Woldenberg

IMCINE. CONACULTA. Anuario Estadístico del cine mexicano 2015. México. 2015. 305 págs.

1. Como en las viejas carpas, el Anuario Estadístico 2015, nos trae dos noticias, una buena y otra mala. El año pasado se produjo el número más elevado de películas en nuestro país en toda su historia (140); pero su participación de mercado –tanto en espectadores como en ingresos- bajó por segundo año consecutivo. Pero vamos por partes.
2. Por primera vez el Anuario mide, con la colaboración del INEGI, la contribución de la industria cinematográfica a la economía nacional. Se nos informa que la “cultura” representa el 2.8% del PIB nacional y que la industria cinematográfica más los medios audiovisuales incorporan el 15% del PIB de la cultura (es decir, de ese 2.8%). La industria cinematográfica generó 2,630 puestos de trabajo y pagó 274 millones de pesos en remuneraciones. Pero como no es difícil imaginar apenas representa el 0.03% del PIB nacional. Lo que quizá valga la pena destacar es que la evolución del PIB de la industria cinematográfica ha crecido en los últimos años –de 2009 a 2013- a tasas por encima del promedio del PIB en la cultura y del PIB nacional. No está mal que el Anuario rescate y divulgue esa información, pero –creo- que lo fundamental del cine es contemplarlo como un fenómeno cultural, una fórmula a través de la cual nos recreamos y pensamos. Ahí radica su singularidad, de ahí su importancia.
3. Como ya apuntábamos en 2015 se produjeron 140 películas, cifra récord, digna de ser subrayada. Pero que adquiere toda su relevancia si volteamos a ver lo que sucedía hace apenas 15 o 20 años. Por aquel entonces, las cifras fluctuaban cada año entre 17,16, 9,12 y 20 películas. Parecía que el cine mexicano apenas sobrevivía o dirían los más pesimistas, agonizaba. Y es que desde 2002, cuando se produjeron 14 cintas, la producción no ha hecho más que crecer de manera sistemática.
4. En 22 entidades del país se filmaron cintas, aunque por supuesto el mayor número en la ciudad de México (más del 50%). El 25% de las películas fueron dirigidas por mujeres, el porcentaje más alto en la historia (34 cintas, mientras en 2008, por ejemplo, solo fueron 5). El 35% de los films fueron documentales. Y el 70% de las películas recibieron dinero público. Esto también hay que subrayarlo: por las características de la industria –cultural- y por la oceánica asimetría en la competencia, resulta indispensable que las instituciones estatales “metan el hombro” para apuntalar al cine. Se realizaron 44 películas en coproducción con otros países, el número uno fue España con 10, el 2 Estados Unidos con 8 y el 3 Colombia con 6. El costo promedio por película bajó un poquito a 21 millones de pesos (en 2014 fue de 22.5 millones). Y también fue el año que más documentales se realizaron (50), en 2014 fueron 45 y un año antes 30. Se produjeron 53 “óperas primas”, 54 segundas y terceras obras y 37 de directores con una carrera de 4 películas o más. 453 son los cortometrajes contabilizados en 2015, por debajo de los del año anterior (535), pero superior a la cifra de 2013 (360). Creo que esos números ilustran la vitalidad y fuerza del cine en nuestro país.
5. Pero estamos obligados a mirar la otra cara: la de la distribución y la exhibición. Y por donde se le mire, esa es la faz oscura de la cuestión. 286 millones de personas fueron a las salas de cine, 46 millones más que en 2014. ¡Para quienes afirman que el cine en el cine va de salida! Se trata de la cifra más alta desde 1993. No obstante, a ver cine mexicano solo fueron 17.5 millones, es decir el 6.1% del total. Y el asunto es más triste porque un año antes (2014) el porcentaje fue de 10, y el asunto resulta peor si se le compara con 2013, cuando 30.1 millones de espectadores fueron a ver cine mexicano a las salas.
6. Estamos además ante un mercado más que desigual. Mientras las 10 películas con mayor éxito de taquilla –todas estadounidenses- concentraron el 40% de la asistencia, hubo 43 películas mexicanas que no fueron vistas ni por 10 mil espectadores cada una. (Me) llama la atención que de las 10 películas con mayores ingresos en taquilla todas fueron infantiles o para adolescentes. Por otro lado, la recaudación total suma la nada despreciable cifra de 13 mil 334 millones de pesos; superior a la de los años anteriores
7. Y la desigualdad también cruza a nuestras propias cintas. Veamos. De 80 estrenos, solo 4 alcanzaron más de un millón de espectadores. La líder, sin duda, fue “Un gallo con muchos huevos”, a la que fueron a ver 4.1 millones de personas. Se trata de la quinta película más vista en cines en la historia reciente. Las otras tres fueron “El gran pequeño” (3.3 millones), “A la mala” (2.8) y “Don Gato. El inicio de la pandilla” (1.5). Tres cintas fueron vistas por más de 500 mil y menos de 800 mil espectadores. Once más lograron meter a las salas entre cien mil y quinientas mil personas. 8 entre cincuenta y cien mil. 4 entre 20 y 50 mil. 7 entre 10 y 20 mil. Y 43, como ya apuntábamos, no lograron siquiera atraer a 10 mil espectadores cada una. Una cantidad que debería llamar a alarma. El Anuario nos informa también que la baja en asistencia para ver cine mexicano se produjo en las 32 entidades del país.
8. Por supuesto las películas mexicanas no llegan a las pantallas grandes con la misma potencia. Mientras aquellas que se estrenaron con 400 copias o más (6) fueron proyectadas en las 32 entidades del país, aquellas que solo contaron con 2 a 9 copias (21) o peor aún con una sola (15), en la mayoría de los casos solo pasaron en una entidad.
9. Se detectaron 47 empresas distribuidoras, pero 17 de ellas solo lanzaron un film. Una, Videocine, con el 15% de los estrenos, concentró el 70% de la asistencia a ver cine mexicano. La otra, Cinépolis, con 5 películas logró el 9% del total del público. Como auténtico neófito me pregunto, ¿no sería pertinente una distribuidora estatal dado que demasiadas películas –incluso financiadas con dinero público- no encuentran forma de ser exhibidas dignamente?
10. El mercado mexicano de cine es realmente el mercado de Hollywood. Del total de asistentes a las salas, el 84% fue a ver cine norteamericano. Estamos hablando de 240.7 millones de espectadores. El 8% fue a ver cine europeo, el 6.1, como ya dijimos, mexicano y el otro 2% el de los demás países.
11. La infraestructura para la exhibición del cine sigue creciendo. En el país existen 739 complejos cinematográficos con un total de 5977 pantallas, dice el informe, un 5% más que en 2014. No obstante, como todo en México, están mal distribuidas. El 40% del total de las pantallas se encuentran en tres entidades de la República (Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco). Pero claro, las entidades tienen muy distinta población, y así mientras Quintana Roo posee el mejor promedio de pantalla por habitante (una por cada 9401), Zacatecas es el estado peor dotado (una por cada 57 333). En ese renglón, luego de Quintana Roo, se encuentran, Nuevo León (9439), Baja California Sur (9652) y Baja California (11 188). En la cola, por encima de Zacatecas, se encuentran Chiapas (54 507), Tlaxcala (46 797) y Oaxaca (43 204). Solo en Sonora (-5), Oaxaca (-5), Tabasco (-1) y Tlaxcala (-1) se apreció un decrecimiento del número absoluto de pantallas.
12. La relevancia del cine también puede apreciarse por el incremento de lo que el Anuario llama exhibición alternativa, es decir, la red de cine clubes que sigue creciendo. En 2015 se contabilizaron 402 contra 380 en 2014. Imagino que este aumento también tiene que ver con las nuevas tecnologías, que facilitan, y mucho, la exhibición. También el número de festivales crece. 119 se celebraron el año pasado. El Anuario nos informa que en el año 2000 se contabilizaron 10 y que una década después eran 50, por lo que la multiplicación resulta espectacular. Claro, la mayor parte de ellos se concentra en el ex D.F. (33), mientras Chihuahua, Coahuila, Durango, Querétaro, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas tienen uno cada una.
13. La televisión sigue siendo una gran plataforma de exhibición para el cine mexicano. Se contaron 6441 trasmisiones de películas de las cuales 3l.30% fueron mexicanas. En la televisión comercial, luego de las telenovelas (21.75% del tiempo), fueron las películas las que más tiempo de pantalla ocuparon (19.71%). E incluso en la televisión abierta pública mantuvieron un lugar destacado (14.93%), luego de los “espacios culturales” (20.36%) y magazines (16.85%). Televisa, en tres de sus canales, trasmitió mil películas mexicanas en 2015 y TV Azteca 300. Las más vistas en televisión comercial fueron “No se aceptan devoluciones” (4.4 millones), “Mi villano favorito” (4.3) y “La vida de Pi” (4.0). La más vista en canal 11 fue “La mujer de Benjamín” (360 mil espectadores) y en el 22 fue “El rapto” (234 mil). La televisión de paga, que sigue creciendo, es también una plataforma importante para el cine. Dos canales parecen ser los que más explotan la cinematografía del país “De película” y “Golden”.
14. Y la tercera corrida de las películas, luego de los cines y la televisión, es la de los DVD y los Blue-ray. Hay que señalar que según datos del INEGI el 80% de los hogares mexicanos cuenta con reproductor de DVD lo que es un indicador para medir las potencialidades de dichas plataformas. No obstante, (me) llama la atención que el número de títulos en DVD autorizados por RTC viene decreciendo año con año, e incluso los de Blue-ray también bajaron de 2014 a 2015 (de 481 a 270). En ese renglón, México ocupa el segundo lugar, después de Estados Unidos (se autorizaron 230 títulos de Estados Unidos por 21 de México).
15. En esa materia la piratería es crucial para entender el fenómeno. Y el Anuario no es omiso. Por el contrario. Ahora además de Guadalajara, Mérida, Monterrey, Puebla, Tijuana y la capital del país, que ya aparecían en informes anteriores, se agregaron Oaxaca y Querétaro. Usted puede enterarse cuáles películas se encuentran en esos mercados y de sus precios promedio, pero no les voy a hacer publicidad.
16. Y la cuarta corrida, que seguramente impactará a las otras tres, es la de las plataformas digitales que ofrecen cine mexicano. Y en ese sentido vale la pena festejar –aunque esté apenas en una etapa germinal- la iniciativa de FilminLatino, un esfuerzo de Imcine-Conaculta y la plataforma digital española Filmin. Se trata de la iniciativa más ambiciosa por ofrecer cine en nuestro idioma. Sobra decir que fenómenos como Netflix o en otra dimensión Clarovideo han demostrado la eventual potencia que pueden tener dichas plataformas.
17. En YouTube se encuentran películas completas y trailers. Estos últimos sin duda pueden entenderse como fórmulas de promoción, pero si mal no entendí dicha súper plataforma ya ha tenido que dar de baja películas cuando sus productores o creadores lo han demandado. También quizá está de más decir que así como existe piratería tratándose de DVD y Blue-ray, también se pueden encontrar lo que el Anuario llama de manera benévola “plataformas no legales”. “De las 249 películas mexicanas estrenadas en salas de cine en el período 2013-1015, 51% se localizaron completas en la web.” Según la información del Anuario, “No se aceptan devoluciones” ha tenido más de 4.7 millones de descargas. En el 18% de los casos “llegaron a las páginas web de consumo no legal antes que a su estreno en las salas de cine” y en el 12% “aparecieron en la web el mismo día de su estreno comercial”.
18. El cine mexicano tiene presencia en el exterior. Pero muy poca. En 2015 hubo estrenos en 34 países distintos, pero cuando uno ve las cifras desglosadas, los resultados son magros. 19 estrenos en Bolivia, 10 en Costa Rica y 10 en Guatemala, 8 en Panamá, 7 en El Salvador, 6 en Estados Unidos e igual número en Perú y 4 en España. Dado el mercado en lengua española y el crecimiento de la llamada población “hispana” en los Estados Unidos, me parece que la cinematografía mexicana podría (debería) multiplicar su presencia en el mundo. ¿Se requiere también una distribuidora a nivel internacional? Eso sí, la riqueza y diversidad de nuestro cine son reconocidas en los más distintos Festivales. 186 premios recibieron las cintas nacionales fuera de nuestras fronteras en el año 2015. Entre otros, premios en Cannes, Berlín, Venecia y San Sebastián.
19. El Anuario también hace un recuento de las estrategias publicitarias de las películas. Y otra vez, la desigualdad es el signo distintivo. De las 80 películas que se estrenaron, solo de 32 se registró alguna difusión en los medios tradicionales (televisión, radio y prensa). Y parece existir –es lógico- una correlación entre el número de copias y los esfuerzos promocionales. Lo que ya no se explica es que en las redes muchas hayan pasado en blanco. 61 utilizaron Facebook, 33 abrieron una cuenta en twitter y 25 un sitio web. El resto ni eso.
20. Total, mucha tela de donde cortar.

Revista de la Universidad de México Nº 147, mayo de 2016

 

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